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Desafío mundial sobre seguridad alimentaria y nutrición

17 Jun 2012

Para aliviar esta situación, la producción mundial de alimentos debe incrementarse en un 70% para el año 2050

Título: Desafío mundial sobre seguridad alimentaria y nutrición
Medio: The Washington Post
Autores: Paul Polman y Daniel Servitje
Fecha de publicación: 2012-06-17

Paul Polman es el Director General de Unilever, una de las compañías de productos básicos de consumo más grandes del mundo. Daniel Servitje es el Director General de Grupo Bimbo, la empresa de panificación más grande del mundo. Ellos copresiden el grupo de trabajo sobre seguridad alimentaria para el Grupo de los 20.

Imagine todos los alimentos que la humanidad ha producido a lo largo de los últimos 8,000 años. Ahora, considere que necesitamos producir esta misma cantidad una vez más – pero en el período de los próximos 40 años si es que hemos de alimentar nuestro creciente y hambriento mundo.

Siete mil millones de personas viven en La Tierra y la población aumenta 77 millones cada año. Esto es equivalente a un país del tamaño de Indonesia cada tres años. Para el 2050, 9 mil millones de personas poblarán nuestro planeta.

A pesar de este rápido crecimiento, más de 850 millones de personas se van a dormir con hambre. Sumado a ello, mil millones más carecen de suficientes nutrientes en sus dietas.

Estos datos son tanto inaceptablemente altos como una mancha en nuestra conciencia colectiva.

Existen implicaciones de salud de por vida para esta desafortunada gente, así como considerables impactos negativos en la productividad económica y significativos costos en los servicios de atención a la salud.

Para aliviar esta situación, la producción mundial de alimentos debe incrementarse en un 70% para el año 2050.

El planeta ya está estresado –particularmente en lo concerniente al agua– y la gran mayoría de los próximos 2 mil millones de habitantes nacerán en áreas donde las tensiones son mayores. Las Organización de Naciones Unidas espera que India, China y Nigeria sean los países más poblados en el 2050.

La situación no se ha facilitado. El sector agrícola consume el 70% del agua y aporta hasta un 30% de las emisiones mundiales de gases invernadero. El cambio climático puede reducir la producción agrícola más de un 20% en muchas áreas dentro de los países en desarrollo – piense en las inundaciones en Tailandia y en las sequias en el Cuerno de África. El cambio de temperaturas también contribuye a la volatilidad de los precios de los alimentos, lo cual tiene un efecto directo sobre los marginados y en la nutrición infantil.

La agricultura enfrenta una dualidad de retos: volverse más sustentable sobre una base de recursos cada vez más escasos mientras se incrementa el número de personas por alimentar. Para proporcionar nutrición y seguridad alimentaria en las próximas décadas se requerirá de un mayor y continuo esfuerzo de todos los grupos de interés, incluyendo las empresas.

Creemos que esto requiere de una nueva visión para el crecimiento sustentable y equitativo.

La buena noticia es que la seguridad alimentaria se encuentra firme en la agenda política del Grupo de los Ocho, del Grupo de los 20 y en la Conferencia sobre Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas que se realiza esta semana (Río+20), y a la cual empresas han sido invitadas para contribuir.

Como copresidentes del Grupo De Trabajo sobre Seguridad Alimentaria del B20, hemos encabezado a un grupo de directores generales y otros grupos de interés para proporcionar recomendaciones viables para que el G20 consiga incrementar en un 50% la producción y productividad para el año 2030.

Hemos propuesto recomendaciones detalladas para alentar a los gobiernos a adoptar programas nacionales de nutrición y seguridad alimentaria (sustentados por asociaciones público – privadas). Lo más importante es que diversas empresas se han comprometido a invertir $15 mil millones para ayudar a impulsar la productividad agrícola en un 50% para el año 2030.

Hemos identificado cinco áreas prioritarias: incrementar la inversión en la productividad agrícola; mejorar el funcionamiento del mercado; garantizar una producción más sustentable de alimentos (incluyendo la gestión de los recursos hídricos); acelerar el acceso a la tecnología e integrar y dar prioridad a las necesidades nutricionales.

Este crecimiento productivo debe ofrecer nutrición y seguridad alimentaria para todos de manera ambientalmente sustentable, al mismo tiempo que se asegura un mejor estándar de vida e ingresos de los agricultores. Más allá de esto, los agricultores deberán duplicar el incremento anual de producción —y debemos incluir a 500 millones de pequeños agricultores, ó 2 mil millones de personas, quienes producen la mayor parte de la producción agrícola en los países en desarrollo.

Las mujeres conforman un 43% de los agricultores del mundo en desarrollo. Necesitamos programas confeccionados para ayudarlas a incrementar su productividad y potencial de ingresos. La protección de los derechos de tenencia de la tierra y el acceso a financiamiento, incluyendo herramientas de gestión de riesgos, serán habilitadores decisivos.

Entre un 30 y 40% de los productos agrícolas se pierden en el camino entre la explotación agrícola y el consumidor. Necesitamos reforzar las capacidades a lo largo de la cadena de valor para reducir el desperdicio y, al mismo tiempo, aumentar el valor nutricional y la innocuidad de los alimentos para al consumidor para optimizar la productividad.

En el mundo hay considerables áreas claramente deficientes en alimentos. Necesitamos facilitar la transportación de alimentos desde los proveedores y promover el desarrollo de proveedurías locales, lo cual ayuda al desarrollo de los mercados locales y reduce la migración a las grandes urbes. Necesitamos políticas de comercio que incrementen el intercambio de productos agrícolas sustentables. El reducir el apoyo y protección, que distorsionan el comercio, puede brindar oportunidades significativas a agricultores y ampliar el acceso a alimentos de precios más razonables para los consumidores.

Los recursos para la producción de alimentos serán cada vez más escasos. Una respuesta sustentable a los retos globales es la prueba ácida para empresas en todas partes –no solo productores sino también proveedores y menudistas, así como también organismos internacionales, gobiernos, ONGs y ciudadanos.

Todos necesitamos trabajar juntos. Organismos como el Foro Económico Mundial tienen la oportunidad de realmente probar su valor. El G20 puede ayudar a implementar acciones concretas. Un mundo hambriento no espera menos.