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Ingredientes reconocibles y más fibra: la receta para el pan del futuro

Grupo Bimbo usa la ciencia alimentaria para innovar en sus productos de consumo diario con recetas más simples y nutritivas, satisfaciendo las necesidades de todos los tipos de consumidores
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Ciudad de México

Por: El País

Desde el año 2006, cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial del Pan, una iniciativa impulsada por la Unión Internacional de Panaderos y Pasteleros. La fecha no es casualidad: coincide deliberadamente con el Día Mundial de la Alimentación de las Naciones Unidas para reivindicar el valor histórico y nutricional de uno de los alimentos más antiguos de la humanidad: el pan. Sin embargo, la forma en que el mundo consume este producto básico ha cambiado drásticamente.

El desarrollo del pan empacado revolucionó su distribución y lo llevó a las mesas de millones de hogares. Hoy, en una sociedad donde el tiempo es un recurso escaso, las rutinas exigen que la comida sea rápida y práctica. Al mismo tiempo, alimentos más prácticos requieren consumidores más informados, que lean las etiquetas y se preocupen genuinamente por los ingredientes que consumen.

Para responder a esta nueva realidad, Grupo Bimbo (la panificadora más grande del mundo con operaciones en 39 países) decidió rediseñar sus recetas bajo un modelo bautizado como ‘Nutrición Positiva’. La estrategia consiste en dejar de mirar los nutrientes de forma aislada y evaluar el alimento en su totalidad. Se trata de aumentar el volumen de ingredientes con más nutrimentos en la dieta (más fibra, proteína y granos enteros) y reducir drásticamente elementos como el sodio, los azúcares añadidos y las grasas saturadas.

“El pan funciona como vehículo para muchos otros alimentos como proteína y verdura. Es de los alimentos con mayor frecuencia de consumo diario en el mundo, y eso lo convierte en una herramienta muy eficiente para llevar nutrición a escala”, explica Patricia Villalobos, directora global de Investigación y Desarrollo de la empresa.

Esa transformación en sus centros de innovación y desarrollo ya rinde frutos en el supermercado. El trabajo constante ha permitido que hoy la línea de consumo diario de Bimbo, que incluye todos sus panes de caja, bollería, bagels y muffins salados, se elabore sin conservadores ni colorantes artificiales, logrando que el 98% de ese portafolio cumpla con valores superiores a las 3,5 estrellas en estándares internacionales objetivos y robustos como el Health Star Rating.

A la par, la industria se enfrenta al reto global de ofrecer alimentos con recetas más sencillas (etiquetado limpio), es decir, menos ingredientes y más reconocibles, y mejorar los perfiles nutricionales de su oferta. Adicionalmente, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueven activamente la fortificación de las harinas como una estrategia de salud pública para atacar las deficiencias vitamínicas de la población. Alineada con esta postura y con la regulación local, la panificadora integra hoy en sus recetas cotidianas micronutrientes esenciales como hierro, ácido fólico y vitaminas del complejo B y desarrolla recetas con menos y mejores ingredientes.

El impacto de estos ajustes se mide y se audita de forma externa. En el reciente índice global Access to Nutrition Initiative, que evalúa periódicamente a los 30 gigantes mundiales de la alimentación, la compañía saltó del noveno al cuarto lugar general, coronándose con la calificación más alta en la categoría de Nutrición Accesible. Detrás de ese ascenso hay medidas de gran calado, como la eliminación total del jarabe de maíz de alta fructosa en los panes de consumo cotidiano y la retirada definitiva de las grasas parcialmente hidrogenadas en todos sus productos, siguiendo al pie de la letra las recomendaciones de la OMS.

Para el futuro, la hoja de ruta es clara y tiene metas definidas bajo la premisa de la simplicidad. El primer gran hito llegará en 2027, año para el cual la meta es que toda su línea de pan y bollería se elabore con menos de 15 ingredientes, todos reconocibles para el consumidor. El siguiente paso, fijado para 2030, está orientado a fortalecer el aporte de fibra en uno de los alimentos de consumo cotidiano más relevantes: todos sus panes blancos deberán aportar un mínimo de tres gramos de fibra por cada 100 gramos de producto. Esta meta está alineada con el estándar internacional del Codex Alimentario para declarar que un alimento es fuente de fibra y forma parte del compromiso de la compañía por seguir mejorando el perfil nutrimental de sus productos.

A 80 años de su fundación, Grupo Bimbo, la panificadora más grande del mundo, mantiene el compromiso de llevar alimentos deliciosos y nutritivos a la mesa de millones de familias, entrelazando la tradición panadera y la innovación para ofrecer un portafolio con nutrición positiva que responde a los estilos de vida y necesidades de sus consumidores.

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Correo de contacto prensa@grupobimbo.com

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